tisdag 20 mars 2012

Enseñanza de la Oracion de Intersecion.


Oracion de Intersecion.

Hay un lugar donde usted puede tocar los ojos
De hombres ciegos y cambiarlos en vision perfecta instantéaneamente;
iHay un lugar donde usted puede decir “Levéntese!”
A los cautivos agonizantes, limitados en cadenas de noche.
Hay un lugar donde usted puede alcanzar el deposito
De oro acumulado y librarlo para el Señor;
Hay un lugar en alguna tierra distante
Donde usted puede enviar el obrero y la Palabra;
Hay un lugar donde el poder resistente del cielo
Sensiblemente se mueve a causa de tuya suplica insistente;
Hay un lugar - una hora secreta silenciosa -
Donde el propio Dios desciende y lucha por usted.
¿Donde ese lugar secreto esta? Usted pregunta donde?
¡0 alma, es el lugar secreto de la oracion!


DEFINICIÖN DE ORACION
Oracion es comunicacion con Dios. Toma formas diferentes, pero basicamente ocurre cuando el hombre habla con Dios y Dios habla con el hombre. La oracion se describe como:
• Invocar el nombre del Señor: Génesis 12:8
• Clamar a Dios: Salmos 27:7; 34:6
• Acercarse de Dios: Salmos 73:28; Hebreos 10:22
• Buscar: Salmos 5:3
• Alzar el alma: Salmos 25:1
• Alzar el corazon: Lamentaciones 3:41
• Derramar el corazon: Salmos 62:8
• Derramar el alma: 1 Samuel 1:15
• Clama a los Cielos: 2 Cronicas 32:20
• Pedir al Señor: Éxodo 32:11
• Implorar a Dios: Job 8:5
• Buscar el rostro del Señor: Salmos 27:8
• Hacer suplicas: Job 8:5; Jeremias 36:7

La oracion no es simplemente hablar con Dios, pero involucra también escucharlo.
Oracion es comunicacion, y una conversacion unilateral ciertamente no es comunicacion.
Cuando usted ore, espere que Dios le hable. A menudo El hara esto a través de Su Palabra escrita o por una “pequeña voz silenciosa” que parece “hablar” a su corazon.

A veces el le dara una vision o interpretaré a su espiritu lo que usted ha orado en su idiorna celestial de oracion.
Solamente no se aligere y descargue todas sus demandas sobre Dios y entonces acabe su oracion. De tiempo a Dios para hablarle. El daré las respuestas a sus preguntas, guia para el dia delante, y le ayudaré a colocar en orden sus prioridades. A veces El le dara un mensaje especial de estimulo para compartir con alguien por quien usted esté intercediendo.

Cuando usted ora, no hay nadie ninguna postura aprobada para la oracion. Usted puede orar:

• De pie: 1 Reyes 8:22; Marcos 11:25
• Postrandose: Salmos9S:6
• Arrodillandose: 2 Cronicas 6:13; Salmos 95:6; Lucas 22:41; Hechos 20:36
• Postrandose sobre su rostro: Nmeros 16:22; Josué 5:14; 1 Cronicas 21:16;
Mateo 26:39
• Extendiendo sus manos: Isaias 1:15; 2 Cronicas 6:13
• Alzando las manos: Salmos 28:2; Lamentaciones 2:19; 1 Timoteo 2:8

COMO LA ORACION ES CONTESTADA
La Biblia revela que la oracion es contestada:
• Inmediatamente a veces: Isaias 65:24; Daniel 9:21-23
• Tardada a veces: Lucas 18:7
• Diferente de nuestros deseos: 2 Corintios 12:8-9
• Mas alla de nuestras expectativas: Jeremias 33:3; Efesios 3:20

LOS NIVELES DE ORACION
Hay tres niveles de intensidad en la oracion: Pedir, buscar, y llamar:
“Pedid, y se os daré. Buscad y hallaréis. Llamad, y se os abrira.
Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrira” (Mateo 7.7-8).
Pedir es el primer nivel de la oracion. Es simplemente presentar una demanda a Dios y recibir una respuesta inmediata. Para recibir, la condicion es pedir:

“Codiciais y no tenéis; matais y ardéis de envidia, pero no podéis obtener. Combatis y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedis” (Santiago 4:2).

Buscar es un nivel menos profundo de oracion. Éste es el nivel de oracion donde las respuestas no son tan inmediatas como al nivel de pedir. Los 120 recogidos en aposento alto donde ellos “continuaron” en oracion son un ejemnplo de buscar. Estos hombres y mujeres buscaron el cumplimniento de la promnesa del Espiritu Santo y “continuaron” buscando hasta que la respuesta viniera (Hechos 1-2).

Llamar es un nivel mas profundo. Es la oracion que es persistente cuando las respuestas son mas demoradas a venir. Se ilustra por la parabola que Jesus dijo en Lucas 11:5-10. También se ilustra por la persistencia de Daniel que continuo “llamando” a pesar del hecho que él no vio ningun resultado visible porque Satanas impedia la respuesta de Dios (Daniel 10).

LOS TIPOS DE ORACION
Pablo requiere que los creyentes siempre oren con “toda oracion y ruego” (Efesios 6:18).
En otra traduccion de la Biblia se lee “orando con cada tipo de oracion” (Traduccion de Goodspeed). Esto se refiere a los varios tipos de oracién que incluye:

1. ADORACIÖN Y ALABANZA:

Usted entra en la presencia de Dios con adoracion y alabanza:

“Entrad por sus puertas con accion de gracias, por sus atrios con alabanza. Dadle gracias; bendecid su nombre” (Salmos 100:4).

Adorar es dar honor y devocion. La alabanza no solo es la accion de gracias y una expresion de gratitud por lo que Dios ha hecho pero por quién El es. Usted debe rendir culto a Dios en espiritu y en verdad:

“Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espiritu y en verdad; porque también el Padre busca a tales que le adoren. Dios es espiritu; y es necesario que los que le adoran, le adoren en espiritu y en verdad” (Juan 4:23 -24).

Adorar a Dios en verdad significa que usted le rinde culto basandose en lo que se revela en la Palabra de Dios. Adorar en Espiritu es hacerlo tan sinceramente en el poder del Espiritu Santo, de su rnas profundo ser, poniéndolo primero sobre todos los otros. Cuando usted adora en Espiritu, usted perrnite el Espiritu Santo dirigir su adoracion. Usted no usa formulas artificiales o rituales de adoracion. Usted no repite sirnplernente cantos u oraciones con su rnente en alguna otra parte.
En carnbio, usted abre los rnas profundo huecos de su corazon y rnente, y alza alabanza y adoracion a El en sus propias palabras. A veces, el Espiritu Santo lo tornara cornpletarnente y usted ernpezaré a adorar en “otras lenguas” de su idiorna de oracion.
Alabanza y adoracion pueden ser con:
• Canticos: Salrnos 9:2,11; 40:3; Marcos 14:26
• Alabanza audible: Salrnos 103:1
• Gritando: Salrnos47:1
• Alzando las rnanos: Salmos 63:4; 134:2; 1 Timoteo 2:8
• Aplaudiendo: Salrnos 47:1
• Tocando instrurumentos rnusicales: Salrnos 150:3-5
• Levantandose: 2 Cronicas 20:19
• Postrandose: Salrnos9s:6
• Bailando: Salrnos 149:3
• Arrodillandose: Salmos 95:6
• Regocijandose: Salmos 149:5


2. COMPROMISO:
Ésta es oracion que entrega su vida y voluntad a Dios. Incluye oraciones de consagracion y dedicacion a Dios, a Su obra, y a Sus propositos.

3. PETICIÖN:
Las oraciones de peticion son las suplicas. Deben hacerse las peticiones segun la voluntad de Dios corno revelado en Su Palabra escrita. Las peticiones pueden estar en los niveles de pedir, buscar, o llamar. La suplica es otra palabra para este tipo de oracion. La palabra suplica significa “pedir a Dios o fuerternente suplicar a Dios en nombre de una necesidad”.

4. CONFESIoN Y ARREPENTIMIENTO:
Una oracion de confesion es arrepentirse y pedir el perdon el pecado:

“Si confesamos nuestros pecados, éI es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1.9).

5. INTERCESION:
La intercesién es la oracion por otros. Un intercesor es uno que torna el lugar o suplica por el caso de otro. Es en este tipo de oracion que el resto de este manual enfoca.

“Por esto también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, puesto que vive para siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

INTRODUCCION
En la ultima leccion usted aprendio que intercesion es orar por otros. Un intercesor es uno  que toma el lugar o suplica en el caso de otro. Cuande usted ora de esta manera, usted esta intercediendo:

“Intercesion puede definirse como la oracion santa, llena de fe y perseverante con que alguien suplica a Dios en nombre de otro u otros que desesperadamente tienen necesidad de la intervencion de Dios” (La Biblia de Vida Llena).
Es en este tipo de oracion que el resto de este manual enfoca. En esta leccion usted aprendera la base biblica de la intercesion y sobre nuestre modelo para la intercesion, el Señor Jesucristo. Usted también aprendera a hacer intercesion y por qué es un ministerio  importante.

LA BASE BIBLICA DE LA INTERCESION
La base biblica para el ministerio de oracion de intercesion del creyente del Nuevo Testamente es nuestro Ilamado como sacerdetes de Dios. La Palabra de Dios declara que nosotros somos un sacerdocio santo (1 Pedro 2:5), un sacerdocio real (1 Pedro 2:9), y un reino de sacerdotes (Apocalipsis 1:5).
El fondo para entender este llamado a la intercesion sacerdotal se encuentra en el ejemplo del sacerdocio levitico del Antiguo Testamento. La responsabilidad del sacerdete era estar de pie ante y entre.
Él estaba de pie ante Dios para ministrar a Él con sacrificios y ofrendas. Los sacerdotes también estaban de pie entre un Dios justo y el hombre pecador reuniéndeles en el lugar del sacrificio de sangre.

Hebreos 7:11-19 explica la diferencia entre les ministerios del sacerdote del Antiguo Testamento y del Nuevo. El Antiguo Testamento el sacerdecio levitico era pasado adelante de generacion a generacion a través de los descendientes de la tribu de Levi. El “sacerdecio de Melquisedec” hablado de en este pasaje, es el “nuevo orden” de sacerdotes espirituales de quienes el Señor Jesus es el Sumo Sacerdote. Se pasa adelante a nosotros a través de Su sangre y de nuestre nacimiento espiritual come nuevas criaturas en Cristo.

EL INTERCESOR MODELO
La Biblia registra que el preposito de Dios al enviar Jesus era para Él servir como un intercesor:

“Vio, pues, que no habia nadie, y se asombro de que no hubiese quien intercediese. Por tanto, su propio brazo le produjo salvacion, y su propia justicia lo sostuvo” (Isafas 59:16).

Jesus esté de pie ante Dios y entre Él y el hombre pecador, asi como los sacerdotes del Testamento Viejo hicieron:

“Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).

“iQuién es el que condenara? Cristo es el que murio; mas aun, es el que también resucito; quien, ademas, esta a la diestra de Dios, y quien también intercede por nosotros” (Romanos 8:34).
“Por esto también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, puesto que vive para siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).
Jesus reune el hombre pecador y el Dios justo a través del sacrificio de sangre por el pecado. Ya no es necesario la sangre de animales come era en el Antiguo Testamento. Nosotros podemos acercarnos a Dios ahora basandose en la sangre de Jesus que se vertio en la cruz de Calvario para la remision de pecados. Debido a la sangre de Jesus, usted puede acercarse a Dios audazmente sin temor (Hebreos 4:14-16).

Jesus fue un intercesor mientras Él estaba aqui en la tierra. Él oré por aquellos que estaban enfermos y peseidos por los demonios. El oro por Sus discipulos. El incluso oro  por usted cuando El intercedio por todos aquellos que creerian en El. Jesus continuo Su ministerio de intercesion después de Su muerte y resurreccién cuande El volvio  al Cielo. El sirve ahora como nuestro intercesor en el Cielo.

COMO INTERCEDER
Como intercesores que continuan la funcion sacerdotal del Antiguo Testamento y el modelo de Jesus en el Nuevo Testamento, nosotros estamos de pie ante Dios y entre un Dios justo y el hombre pecador. Para ser eficaz en estar de pie “entre” los hombres nosotros debe estar de pie primero “ante” Dios para desarrollar la intimidad necesaria para cumplir este papel.
Numeros 14 es uno de los mayores relatos de oracién de intercesion registrado en la Biblia. Moisés puede estar de pie entre Dios y el hombre pecador porque él habia estade de pie “ante” El y habia desarrollado intimidad de comunicacion. Numeros 12:8 registra que Dios hablo con Moisés como un amigo habla al amigo y no a través de las visiones y sueños come El hizo con otros profetas.



Corno creyentes del Nuevo Testamento nosotros ya no sacrificamos los animales como en los tiempos del Antiguo Testamento. Nosotros estamos de pie ante el Señor para ofrecer los sacrificios espirituales de alabanza (Hebreos 13:5) y el sacrificio de nuestras propias vidas (Romanos 12:1). Es sobre la base de esta relacion intima con Dios que nosotros podemos permanecer entonces “entre” El y otros, sirviendo como un abogado e intercesor en su nombre.
Pedro usa dos palabras para describir este ministerio sacerdotal: “Santo” y “real”. Se exige la santidad para estar de pie ante el Señor (Hebreos 12:14). Nosotros solo podemos hacerlo baséndose en la justicia de Cristo y no en nuestra propia rectitud. La realeza es descriptiva de la autoridad real que se delega a nosotros como miembros de la “familia real”, por asi decirlo, con el acceso legitimo al lugar del trono de Dios.
A veces esta intercesién sacerdotal se hace con entendimiento. Esto ocurre cuando usted intercede por otros en su propio idioma nativo y usted entiende lo que usted esté diciendo:

“Por esto exhorto, ante todo, que se hagan suplicas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que estan en eminencia, para que Ilevemos una vida tranquila y reposada en toda piedad y dignidad” (1 Timoteo 2:1 -2).

En otros momentos, el Espiritu Santo hace la intercesion. Puede estar con gemidos que es el resultado de una carga espiritual pesada. También puede ser en una lengua desconocida. Cuando esto pasa, el Espiritu Santo habla a través de usted orando directamente a Dios segun la voluntad de Dios:

“1’ asimismo, también el Espiritu nos ayuda en nuestras debilidades; porque como debiéramos orar, no lo sabemos; pero el Espiritu mismo intercede con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).
“Porque el que habla en una len gua no habla a los hombres sino aDios; porque nadie le entiende, pues en espiritu habla misterios” (1Corintios 14:2).

Usted no entiende este tipo de intercesion con su mente, pero es el nivel més profundo de oracion de intercesion y el mas eficaz porque es hecho “segun la voluntad de Dios”. Su mente y voluntad no afectaré las oraciones oradas por el Espiritu Santo a través de usted en una lengua desconocida.’’1

POR OUÉ LA INTERCESIÖN ES IMPORTANTE
La intercesion es evidentemente importante debido al énfasis que Jesus coloco sobre ella en Su propio ministerio terrenal. Su importancia también se revela en el registro Biblico que esté lleno de historias de hombres y mujeres que experimentaron resultados poderosos a través de la intercesién eficaz.
A través de la intercesién eficaz, usted puede entrar en el mundo espiritual en cualquier parte. Sus oraciones no tienen ninguna limitacion de distancia pues ellas pueden penetrar las naciones inalcanzadas y pueden cruzar las barreras geograficas, culturales y politicas. Usted puede afectar el destino de individuos y naciones enteras. Usted realmente puede ayudar a salvar las vidas y almas de hombres y mujeres, muchachos y muchachas y puede extender el Evangelio del Reino de Dios alrededor del mundo mientras usted intercede en oracion.      ver 16



OBJETIVOS:
Al concluir este capitulo usted ser ca paz de:
• Identificar los recursos espirituales para la intercesion, incluyendo:
* Poder y autoridad delegada.
* Atar y desatar.
* El Nombre de Jesus.
* La Sangre de Jesus.
* Ayuno.
• Usar estos recursos espirituales en la intercesion.

VERSICULO LLAVE:
“Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades” (Lucas 9:1).

INTRODUCION
Dios ha proporcionado tremendos recursos espirituales a este ministerio de intercesion a que nosotros somos llamamos. En esta leccion usted aprendera usar estos recursos que incluyen el poder y la autoridad delegada, atar y desatar, el Nonbre de Jesus, la sangre de jesus  y el ayuno.

EL PODER Y LA AUTORIDAD DELEGADA
Cuando nosotros intercedemos en oracion nosotros realmente luchamos con nuestro enemigo, Satans, por las almas de hombres y mujeres, muchachos y muchachas, por las naciones, y por los lideres espirituales y politicos. Nosotros no hacemos esto en nuestra propia habilidad o fuerza, pero sobre la base del poder espiritual y de la autoridad delegada a nosotros por Jesus:
“Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades” (Lucas 9:1).
Hay una diferencia entre autoridad y poder. Considere el ejemplo de un policia. Él tiene una insignia y un uniforme que son simbolos de su autoridad. Su autoridad viene debido a la posicion que él defiende con el gobierno. El policia también lleva un arma y esa arma es su poder. Su autoridad sobre el enemigo viene por Jesucristo y su posicion en El como un creyente. Su poder sobre el enemigo viene por el Espiritu Santo:

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“He aqui yo enviaré el cumplimiento de la promesa de mi Padre sobre vosotros. Pero quedaos vosotros en la ciudad hasta que seais investidos del poder de lo alto” (Lucas 24:49).

Corno el policia, usted debe tener la autoridad y el poder para ser eficaz en la intercesion, pues usted esta haciendo realmente una batalla espiritual con Satanas. Los creyentes reciben la autoridad a través de la experiencia del nuevo nacimiento y su posicion en Cristo pero algunos nunca siguen para recibir el poder del Espiritu Santo que debe combinarse con la autoridad para usted interceder eficazrnente.
Satanas tiene poder limitado, pero él no tiene autoridad. Jesus nos dio los dos, el poder y la autoridad sobre todo el poder del enernigo. El poder que Jesus dio es para ser usado para propositos especificos en la intercesion:

PODER SOBRE EL ENEMIGO:
Usted tiene autoridad para interceder en oracion por aquellos que necesitan de sanidad y liberacion:

“Reuniendo a los doce, les di poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades” (Lucas 9:1).

PODER SOBRE EL PECADO:
Usted tiene autoridad para interceder por aquellos que necesitan de la salvacion:

“Habiendo dicho esto, soplo y les dijo: Recibid el Espiritu Santo” (Juan 20:22).

PODER PARA EXTENDER EL EVANGELIO:
Usted tiene autoridad para orar por obreros para extender el Evangelio:

“1’ cuando vio las multitudes, tuvo compasion de ellas; porque estaban acosadas y desamparadas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discipulos: “A la verdad, la mies es mucha, pero los obreros son pocos” (Mateo 9:36-37).

ATAR Y DESATAR
El térrnino “atar” se origina de la palabra hebraica asar, significando “ligar, encarcelar, atar, ceñir”. La palabra ocurre aproxirnadarnente 70 veces en el Antiguo Testarnento y su uso indica a rnenudo la atadura de caballos y asnos (2 Reyes 7:10).

Los comentarios de Jesus en Mateo 12:28 -29 son de gran irnportancia.
“Pero si por el Espiritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque, como puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes a menos que primero ate al hombre fuerte? Y entonces saqueara su casa” (Mateo 12:28-29).

Es imposible de tornar las posesiones del hornbre fuerte sin atar al hornbre fuerte en primer lugar.

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Jesus, hablando del hombre fuerte, esté refiriéndese a Satanas. Esas posesiones que seran tomadas de él son sus poseciones mas apreciadas de todas, individuos perdidos esclavizados por él, incluyendo aquellos que son “endemoniados”.
Jesus les dio el poder a los creyentes para atar y desatar:

“A ti te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra habra sido atado en el cielo, y lo que desates en la tierra habra sido desatado en los cielos” (Mateo 16:19).

Jesus enseño la irnportancia de atar les espiritus rnalos antes de expulsarlos, pero el principio de atar y desatar se extiende mas alla de echar fuera los demonios. Usted puede atar el poder del enemigo para él no trabajar en su vida, casa, comunidad, y compañerismo de la iglesia. Usted puede desatar a los honbres y rnujeres de la esclavitud de pecado, depresion, y desaliente del enemigo. En cada situacion... cada problema, cada desafio... hay una llave espiritual. Esa llave es atar y
desatar soltando  a través de la oracion de intercesion.

EL NOMBRE DE JESUS.
El Nonbre de Jesus es la autoridad en que nosotros intercedemo s. Jesus prometio:

“Si me pedis alguna cosa en mi nombre, yo la haré” (Juan 14:14).

“En aquel dia no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidais al Padre en mi nombre, él os lo dara” (Juan 16:23).

“Estas señales seguiran a los que creen: En mi nombre echaran fuera demonios, hablaran nuevas lenguas, tomaran serpientes en las manos, y si Ilegan a beber cosa venenosa, no les dañara. Sobre los enfermos pondran sus manos, y sanaran” (Marcos 16:17-18).
“Jesus se acerco a ellos y les hablo diciendo:
“Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discipulos a todas las naciones, bautizandoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo, y enseñandoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y he aqui yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).

Usted debe,orar , enseñar, predicar, bautizar, expulsar los demonios, sanar los enfermos, y vencer cada poder del enemigo a través del nombre de Jesus. El nombre de Jesus es mas poderoso  que cualquier otro nombre:
“Por encima de todo principado, autoridad, poder, señorio y todo nombre que sea nombrado, no solo  en esta edad sino también en la venidera” (Efesios 1:21).
“Por lo cual también Dios lo exalto hasta lo sumo y le otorgo el nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesus se dobla toda rodilla de los que estan en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese para gloria de Dios Padre que Jesucristo es Señor” (Filipenses 2:9-11).

LA SANGRE DE JESUS
La sangre de Jesus es otro recurso espiritual pederoso  que nos permote  interceder. Es a través de Su sangre que nosotros tenemos acceso a Dios el Padre:

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“Asi  que, hermanos, teniendo plena confianza para entrar al lugar santisimo por la sangre de Jesus, por el camino nuevo y vivo que él nos abrio a través del velo (es decir, su cuerpo), y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazon sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:19-22).

El “lugar santisimo” es el lugar dénde Dios mora. Nosotros no entramos en la presencia de Dios por ritual religigiosos o precedimientos cemplicados. Nosotros entramos per la sangre de Jesus.
El tema de la sangre es un hilo de color escarlata que corre a lo largo de la Biblia entera de Génesis a Apocalipsis. La Biblia enseña que la vida del hombre y de las bestias esta en la sangre (Levitico 17:11,14).

Porque el castigo para el pecado es la muerte (Romanes 6:23) y desde que la vida esta en la sangre, Dios establecio el principio que el perdon de pecados solo vendria por el derramamiente de sangre:

“Pero Saulo se fortalecia aun mas y confundia a los judios que habitaban en Damasco, demostrando que Jesus era el Cristo” (Hebreos 9:22).

Dios hizo el primer sacrificio de sangre en el Jardin de Edén después del pecado de Adan y Eva cuando El mato les animales y vistio a la pareja en pieles que eran representativas de la justicia de Cristo.
Se da énfasis para la impertancia del sacrificio sangriento a través de la historia de Cain y Abel, del pacte de la circuncision con los Israelitas y de las ceremonias leviticas en el tabernéculo. En el Antiguo Testamento la sangre de animales se efrecio repetidamente como el sacrificio siempre que el hombre pecara.

Hebreos 8 detalla este proceso y le describe come el antiguo “pacto”.

Dios le envio a Jesus en el Nuevo Testamento para que vertiera Su sangre para el pecado port  la ultima vez. Su sangre se describe como el “nuevo pacto” (Marces 14:24) y El es el mediador de este nuevo pacto (Hebreios 8:6). Este hiza el viejo pacto absoleto, significando que no hay ningun requisito mas para que la sangre de animales se efrezca come un sacrificio para el pecado:

“Entro una vez para siempre en el lugar santisimo, logrando asi eterna redencion, ya no mediante sangre de machos cabrios ni de becerros, sino mediante su propia sangre” (Hebreos 9:12).

Hebreos 12:24 indica que la sangre de Jesus habla para nosotros y le que confiesa provee valiosos beneficios eternos a nosotros. Cuando Pablo nos dirige a retener firmes nuestra cenfesion sin vacilacion (Hebrees 10:23), relaciona eso a los versiculos anteriores que indican que nosotros tenemos el derecho para acercarnos del lugar santisimo.
Usted entra en la presencia de Dies en oracion de la misma manera que usted es guardado, cenfesando les beneficios de la sangre de Jesus:

Que si confiesas con tu boca que Jesus es el Señor, y si crees en tu corazon que Dios le levanto de entre los muertos, seras salvo. Porque con el corazon se cree para justicia, y con la boca se hace confesion para salvacion” (Romanos 10:9-10).

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Dios actua en contestacion a su confesion de que tiene la autoridad porque es basado en el testimonio de la sangre de Jesus. La sangre declara que usted puede entrar ahora mismo en el lugar santisimo donde Dios mora y ministrar a través de la intercesion.
AYUNO
Otro recurso espiritual para la intercesion eficaz es el ayuno. Ayunar, en la definicion mas simple, es no comer. Ayunar es una de las cosas que nos aprueba como ministros de Dios (2 Corintios 6:3-10). La oracion con ayuno era practicada en la Iglesia Primitiva (Hechos 14:23) y Pablo anima que nosotros nos dedicar a él (1 Corintios 7:5).

TIPOS DE AYUNO:
Segun la Biblia hay dos tipos de ayuno. El ayuno total es cuando usted no come o bebe en absoluto. Un ejemplo de esto se encuentra en Hechos 9:9. El ayuno parcial es cuando la dieta se restringe. Un ejemplo de esto esté en Daniel 10:3.

EJEMPLOS BIBLICOS DE AYUNAR:

• El siervo de Abraham ayuno mientras buscaba la novia correcta para Isaac (Génesis 24:33).

• Moisés ayuno durante 40 dias y noches mientras recibiendo las revelaciones de la ley y del tabernéculo (Exodo 34).

• Ana ayuno por un niño (1 Samuel 1:7-8).

• Nehemias ayuno por la restauracion de Jerusalén (Nehemias 1:4).
• Los judios ayunaron por la liberacion después del decreto de muerte de Amén (Ester 4).

• La ciudad entera de Ninive ayuno en contestacion al llamado de Jonas para el arrepentimiento (Jonas 3:5-10).

• David ayuno poco antes de a asumir su destino dado por Dios como el Rey de Israel (1 Samuel 31).

• Daniel ayuno durante 21 dias y en respuesta recibio en mensaje de Dios que lanzo el punto decisivo de la cautividad para los hebreos.

• Josafat proclamo a un rapido ayuno antes de batallar (2 Cronicas 20:3).
• Esdras proclamo un ayuno de arrepentimiento para los desterrados del rio Ahava (Esdras 8-9).

• Jesus ayuno antes de entrar en Su ministerio (Mateo 4).

• El Apostol Pablo ayuno después de su conversion (Hechos 9).

• Fue durante un tiempo de ayuno que Pedro recibio su comision para compartir el Evangelio con los Gentiles y Cornelio fue preparado para recibir la revelacion (Hechos10).

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• Los discipulos estaban ayunando y orando cuando el Espiritu Santo separo a Pablo y Bernabé para el servicio misionero (Hechos 13:2).

LOS PROPOSITOS DE AYUNAR:
El ayuno no cambia Dios. Cambia usted. Dios se relaciona con Ud basandose en la  relacion con El. Cuando usted cambia, entonces la manera afectada. Usted no ayuna para cambiar Dios porque Dios no cambia  ,el ayuno cambia  la manera como  El trata con usted. Lea el libro de Jonés para un ejemplo  en la ciudad de Ninive.

“En una ocasion cuando los Discipulos de Jesus no trajeron ayuda a un jovenzuelo poseido de demonio, Jesus explico que “este tipo” séoo salia con ayuno y oracion (Marcos 9:29). Hay ciertas situaciones en la vida que usted no puede enfrentar aparte de la oracion y ayuno. Cada vez rnas cuando nos acercarnos del tiempo final, nosotros encontraremos “este tipo” de situacion, dilemas criticos nunca antes experimentado. Nuestra victoria sobre “este tipo” necesitara del ayuno.
Hay propositos espirituales definidos para ayunar. Es importante que usted entienda estos propositos.

Si usted ayuna por razones malas o sin proposito especifico, el ayuno sera ineficaz. Estudie cada una de las siguientes referencias. Ellas revelan que las personas ayunaron:

• En contestacion a un mensaje de Dios: Jonas 3:5
• Durante tiempos de prueba en el desierto: Lucas 4:1
• Durante la amenaza de una calamidad nacional o guerra: 2 Cronicas 20:3
• Cuando se necesito de la revelacion Dios: Daniel 9:3-4
• Al tomar decisiones: Hechos 13:2-3
• Al hacer peticiones especiales ante autoridades: Ester 4:16
• Para prepararse para lucha con la actividad demoniaca: Marcos 9:29
• Para humillar a si mismo: Salmos 35:13; 69:10
• Para arrepentirse del pecado: Joel 2:12
• Para alimentar los pobres, fisicamente y espiritualmente: Isaias 58:7
• Para ser oido por Dios: 2 Samuel 12:16,22; Jonés 3:5,10
• Para soltar las ataduras de la maldad, alzar las cargas pesadas, poner los  oprimidos en libertad, y romper con cada esclavitud: Isaias 58:6

LA DURACIÖN DEL AYUNO:
Cuanto tiempo usted ayuna depende de lo que Dios habla a su espiritu. Él puede llevarlo a ayunar un tiempo corto o largo. Recuerda la historia de Esau y Jacob? Jacob estaba haciendo una comida originalmente para él pero la nego a si mismo para obtener la primogenitura. iCuan mejor si Esau hubiera ayunado esa comidal


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Si usted nunca ha ayunado empiece a ayunar una comida. Luego usted podria querer ayunar del ocaso en un dia hasta el ocaso en el proximo dia. Entonces usted podria aumentar su ayuno a periodos mas largos de tiempo. Usted siempre debe beber agua en los ayunos largos. Usted puede ir  sin la comida por periodos largos, pero se necesita el agua para mantener las funciones corporales.

EL AYUNO POBLICO Y PRIVADO:
Ayunar es una materia personal entre un individue y Dios. Sera hecho en privado y no se alardeara sobre él:

“Cuando ayunéis, no os hagais los decaidos, como los hipocritas, que descuidan su apariencia para mostrar a los hombres que ayunan. De cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tu, cuando ayunes, unge tu cabeza y lavate la cara, de modo que no muestres a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que esta en secreto. Y tu Padre que ve en secreto te recompensara” (Mateo 6:16-18).

Los lideres pueden llamar un ayuno publico y puede pedir el compañerismo de la iglesia entera:

“Tocad la corneta en Sion; pregonad ayuno! Convocad a la asamblea!” (Joel 2:15).

EL AYUNO ESCOGIDO POR DIOS:
Isaias 58 describe que el ayuno “escogido par Dios” o divinamente aprobado. El ayuno escogido par Dios es uno:

• Donde usted se humilla ante Dios: Versiculo 5
• Para soltar las ataduras de la maldad: Versiculo 6
• Qué deshace las cargas pesadas: Versiculo 6
• Que libra los pprimidos: Versiculo 6
• Heche con motivos altruistas y caridad manifestada: Versiculo 7

LOS RESULTADOS DE AYUNAR:
Cuande usted ayuna, la primera cosa que pasa es que Dios empieza a revelarse a usted. El Padre dice, “Entonces invocaras, y Jeheva te escucharé. Clamaras, y él dira: iAqui estoyl’“Si quitas de en medio de ti el yugo, de acusar con el dedo y el hablar vilezas” (Isaias 58:9). Otros resultados de ayunar detallados en Isaias 58 son:

Iluminacion: Versiculos 8 y 10 declaran que les periodos obscuros  de su vida se volveran come mediodia. Cuande otros piensen que ellos han extinguido su luz espiritual, subira de nuevo y rompera adelante como la mañana.

Direccion: Versiculo 11 promete que el Señor  le guiara continuamente.

Provision: Versiculo 11 declara que Dios satisfara su alma de las sequedades. (Este puede aplicarse a les tiempos material y espiritualmente escases.) Versiculo 11 también describe les recursos espirituales ilimitades. Usted sera come un “jardin bien regado”, y “como un manantial de aguas cuyas aguas nunca faltan”.

Rejuvenecimiento: Versiculo 11 declara que Dios fortalecera sus huesos y versiculo 8 preclama que “tu recuperacion brotara con rapidez”.
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Restauracion: Versiculo 12 indica que usted y su semilla espiritual construiran los antiguos lugares desechados,... levantaran las fundaciones de muchas generaciones... Y usted se llamara el Reparador de la Brecha, El Restaurador de Calles para Morar.


LOS RECURSOS PARA LA INTERCESIÖN
El creyente tiene los recursos espirituales poderosos para habilitar la intercesién eficaz. Corno usted ha aprendido en este capitulo, éstos incluyen:
• El poder y la autoridad delegada.
• Atar y desatar.
• El Nornbre de Jesus.
• La Sangre de Jesus.
• Ayuno.

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COMO INTERCEDER
OBJETIVOS:
Al concluir este capitulo usted seré capaz de:
• Explicar como interceder.
• Resumir los principios para la intercesion eficaz.
• Identificar par lo qué interceder.
• Usar las promesas de Dios para interceder.

VERSICULOS LLAVES:

“1’ ésta es la confianza que tenemos delante de él: que si pedimos algo con forme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14-1 5).

INTRO DUCCION
El elemento importante en la oracion de intercesion no es cuan fuerte nosotros oramos, ni cuan enérgicos nosotros somos en nuestras oraciones (esto no quiere decir que estas cosas son erradas), pero cuén sincero nuestras demandas son cuando nosotros las hacemos conocidas a Dios. Es indispensable que la gloria de Dies sea el fin de nuestra intercesion porque la meta principal de Satanqas es impedir Dies de glorificarse. Por consiguiente, si nosotros tenemos come nuestra meta primaria la glorificacién de Dios, y comprometemos nuestra alma entera y ser al movimiento de la oracion de intercesion, Dios se manifestaré. “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis con todo vuestro corazén. Me dejaré hallar de vosotros, dice Jehové (Jeremias 29:13-14).

La oracion debe ser ofrecida en fe y segun la voluntad de Dios:

“1’ ésta es la confianza que tenemos delante de él: que si pedimos algo con forme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14-1 5).

En esta lecciin usted aprendera lo que la Biblia enseña sobre como interceder y par lo qué interceder.
Usted también aprendera a basar su intercesion en las promesas de la Palabra de Dios.



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COMO INTERCEDER
Busque cada una de las siguientes referencias en su Biblia. Estos pasajes proporcionan directrices biblicas para la intercesion:
• La oracion deber ser hecha a Dios: Salmos 5:2
• La calidad en lugar de la cantidad se enfatiza; la Oracion no tiene el éxito debido a “rnucho hablar”: Mateo 6:7.
• La repeticion vaca es prohibida, pero la repeticion seria no es: Daniel 6:10; Lucas 11:5-13; 18:1-8.
• Ore con entendirniento (en una lengua conocida): Efesios 6:18.
• Ore en el Espritu en lenguas: Rornanos 8:26; Judas 20.
• Interceda segun la voluntad de Dios: 1 Juan 5:14-15.
• Ore en el secreto: Mateo 6:6.
• Siernpre ore: Lucas 21:36; Efesios 6:18.
• Ore continuarnente sin cesar: Rornanos 12:12; 1 Tesalonicenses 5:17.
• Interceda al Padre en el nornbre de Jesus: Juan 14:13-14.
• Ore con una actitud de vigilancia: 1 Pedro 4:7.
• Ore usando el ejemplo de la oracion rnodelo: Mateo 6:9-13.
• Ore con un espritu perdonador: Marcos 11:25.
• Ore con humildad: Mateo 6:7.
• A veces acornpañe la oracion con ayuno: Mateo 17:21.
• Interceda fervorosarnente: Santiago 5:16; Colosenses 4:12.
• Ore con surnision a Dios: Lucas 22:42.
• Use las estrategias de atar y desatar en oracion: Mateo 16:19.

LOS PRINCIPIOS PARA LA INTERCESIÖN EFICAZ
Aqui estan algunos principios de intercesién eficaz deducidas de las Escrituras
anteriores:
1. Alabe a Dios por quién Él es y por el privilegio de cornprorneter en el rnisrno rninisterio rnaravilloso corno el Señor Jesus (Hebreos 7:25). Alabe a Dios por el privilegio de cooperar con El en los asuntos de los hornbres a través de la oracion.
2. Asegurese que su corazon este limpio ante Dios por haber dado tiernpo al Espritu Santo para convencerlo, se hubiera cualquier pecado no confesado (Salrnos66:28; 29:23-24).


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3. Reconozca que usted realmente no puede orar sin la direccion y energia del Espiritu Santo (Rornanos 8:26). Pidale a Dios que lo controle absolutarnente por rnedio de Su Espiritu, reciba por fe lo que El hace, y agradézcale (Efesios 5:18).
4. Trate agresivarnente con el enernigo. Entre contra él en el Nornbre todo poderoso del Señor Jesucristo y con la “espada del Espiritu” - la Palabra de Dios (Santiago4:7).
5. Muera a sus propias irnaginaciones, deseos, y cargas por lo que usted siente que usted debe orar (Proverbios 3:5-6; 28:26; Isaias 55:8).
6. Alabe a Dios ahora en fe por la notable reunién de oracion que usted va a tener. El es un Dios notable y haré algo consistente con Su carécter.
7. Espere ante Dios en esperanza silenciosa, escuchando Su direccion (Salrnos 62:5; Miqueas 7:7; Salrnos 81:11-13).
8. En obediencia y fe, exprese lo que Dios trae a su mente, en fe (Juan 10:27). Siga pidiéndole la direccion a Dios, esperando que El la daré a usted. El quiere hacerlo (Salrnos 32:8). Asegurese de que usted no se rnueve al préxirno asunto hasta que usted haya dado tiempo a Dios para descargar todo que El quiere decir con respecto a esta carga, sobre todo al orar en un grupo. Se anirne por las vidas de Moisés, Daniel, Pablo y Ana, sabiendo que Dios da la revelacién a aquellos que hacen de la intercesion un estilo de vida.
9. Si posible, tenga su Biblia con usted si Dios querer darle direccion o confirmacién por rnedio de ella (Salrnos 119:10-15).
10. Cuando Dios dejar de traer las cosas a su mente para orar, terrnine alabando y agradeciéndole lo que El ha hecho, recordandose de Romanos 11:36, “Porque de él y por rnedio de él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén”.221

POR LO OUÉ INTERCEDER
Estudie las siguientes referencias biblicas que revelan por lo qué usted debe interceder:
La paz de Jerusalén: Salrnos 122:6
Obreros en la cosecha: Mateo 9:38; Lucas 10:2
Que usted no entre en la tentacién: Lucas 22:40-46
Por los que os rnaltratan (sus enernigos): Lucas 6:28
Todos los santos: Efesios 6:18
El enferrno: Santiago 5:14

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Uno por los otros (Ilevando cada uno las cargas de los otros): Santiago 5:16 (Es
pecado dejar de orar por los otros; 1 Samuel 12;23).
Por todos los hombres, reyes, y aquellos en autoridad: 1 Timoteo 2:1 -4
Por las necesidades diarias: Mateo 6: 11
Por sabiduria: Santiago 1:5
Por sanidad: Santiago 5:14-15
Por el perdon: Mateo 6:12
Por la voluntad de Dios y para el Reino ser establecido: Mateo 6:10
Por el alivio de la afliccion: Santiago 5:13
Por la unidad en el Cuerpo de Cristo: Juan 17
Por la iglesia perseguida alrededor del mundo: Hebreos 13:3

INTERCEDIENDO CON LAS PROMESAS
Dios contesta la oracion segun Su voluntad y Su voluntad se revela en las promesas registradas en Su Palabra. Cuando usted no pide basandose en estas promesas su oracion no se contesta.

“Pedis, y no recibis; porque pedis rna!, para gastari’o en vuestros placeres” (Santiago 4:3).

Es similar a como un padre relacionase a sus niños. Ningun padre se compromete a dar algo a sus jovenzuelos que ellos no quieren o pidan por él. El lo hace claro que El haria ciertas cosas y no hara otras cosas. Dentro de estos limites el padre contesta las demandas de sus hijos.
Es la misma manera con Dios. Él ha dado las promesas y elIas forman la base apropiada para la oracion. Aprenda lo que Dios ha prometido y ore segun estas promesas. Una manera de hacer esto es pasar por la Biblia y marcar todas las promesas de Dios y entonces basar sus oraciones en estas promesas.
Cuando usted ora por una promesa, usted realmente declara la Palabra de Dios a El. Aqui esté un ejemplo:

“Por tanto, no os hagåis sernejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidais” (Mateo 6:8). “Si me pedis alguna cosa en mi nombre, yo !a haré” (Juan 14:14). “Entonces dijo a sus discipu!os: A !a verdad, !a mies es mucha, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que en envie obreros a su mies” (Mateo 9:37-38), etc.

Aqui estan unos ejemplos de promesas biblicas. Estas promesas enfocan especificamente en el asunto de la oracion:
• El Padre sabe lo que usted necesita incluso antes de que usted pida: Mateo6:8.


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CAPITULO CINCO
ESTORBOS A LA INTERCESI6N EFICAZ
OBJETIVOS:
Al concluir este capitulo usted sera capaz de:
 • Identificar y eliminar los estorbos a la intercesién eficaz.
 • Conocer cuando no orar.

VERSICULO LLAVE:
“Pedis, y no recibis; porque pedis rnal, para gastarlo en vuestros placeres” (Santiago 4:3).

INTRODUCCIÖN
Si usted quiere interceder propiamente usted debe identificar los estorbos a la intercesion eficaz y eliminar éstos de su vida. Un “estorbo” es algo se posiciona en camino, impidiéndole de interceder.

LOS ESTORBOS A LA INTERCESIÖN EFICAZ
Estudie las siguientes escrituras que revelan los estorbos a la intercesién eficaz:
• El pecado de cualquier tipo: Isaias 59:1-2; Salrno 66:18; Isaias 1:15; Proverbios 28:9.
 • Los idolos en el corazén: Ezequiel 14:1-3.
 • Un espiritu rencoroso: Marcos 11:25; Mateo 5:23.
 • Egoismo, motivos malos: Proverbios 21: 13; Santiago 4:3.
 • Hambre de poder, oraciones rnanipuladoras: Santiago 4:2-3.
 • Tratamiento malo de su cornpañero(a): 1 Pedro 3:7.
 • Justicia propia: Lucas 18:10-14.
 • Incredulidad: Santiago 1:6-7.
 • No permanecer en Cristo y Su Palabra: Juan 15:7.
 • Falta de compasion: Proverbios 21:13.
 • Hipocresia, orgullo, repeticion sin sentido: Mateo 6:5; Job 35:12-13.
 • No pedir segun la voluntad de Dios: Santiago 4:2-3.



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 • No pedir en el nornbre de Jesus: Juan 16:24.
 • Los estorbos demoniacos: Daniel 10:10-13; Efesios 6:12.
 • No buscar al Reino en primer lugar: Solo cuando usted busca el Reino en primer ligar es que usted recibe las “otras cosas”: Mateo 6:33.
 • Cuando usted no sabe orar como usted deberia, la oracion es impedida. Es por esto qué es importante permitir al Espiritu Santo orar a través de usted:
Romanos 8:26.

ELIMINANDO LOS ESTORBOS A LA INTERCESIÖN
Recuerde que identificar los estorbos a la intercesién no es bastante, pero usted también debe pedirle a Dios que ayude  a eliminarlos de su vida. También recuerde que lo que parece ser una oracion sin contestacion no significa que hay estorbos en su vida. Como nosotros mencionamos en Capitulo Uno, las respuestas a la oracion pueden tardar (Lucas 18:7) o se contestaran diferentemente de nuestros deseos (2 Corintios 12:8-9).

CUANDO NO ORAR
Es importante aprender como esperar a interceder ante el Señor en oracion por Su guia y direccion antes de actuar. Es igualmente importante saber cuando no orar. A veces su oracion de intercesion resultara en que Dios lo llama a la accion en lugar de mas oracion. Esto se ilustra por la historia de Israel en las aguas amargas de Mara donde ellos necesitaban de agua desesperadamente, pero no podrian beber de este arroyo de veneno. Cuando Moisés clamo hacia el Señor en intercesion, Dios le mostré exactamente qué hacer para endulzar las aguas. No habia ninguna necesidad de ministrar mas alla al Señor en oracion. Moisés deberia actuar en lo que Dios habia revelado. El mismo fue verdad de Josué cuando él intercedio por Israel sobre la derrota terrible que ellos sufrieron en Hai. Dios revelé que habia pecado entre las personas y El realmente le dijo a Josué...

“Levantate. ¿Por qué te postraras asi sobre tu rostro? Israel ha pecado... Levantate, purifica alpueblo...” (Josué 7: 10,12, y 13).”

No era tiempo para orar pero era tiempo para actuar en la direccion cedida en la oracion. Algunas personas usan la intercesion como una excusa para evitar hacer lo que Dios les ha dicho que hagan. La intercesion poderosa lleva a la accion dinamica, eficaz. Algunas personas continuan intercediendo cuando Dios ya ha contestado pero no les gusto la respuesta.

Repase la historia de Balaam en Numeros 22. Note los sobre todo versiculos
18-19. Balaam no tenia ningun derecho de ir a Dios con el mismo asunto pues Dios le habia prohibido tener algo con él (vea versiculo 12).

tisdag 28 februari 2012

La Invisibilidad de Dios (Génesis 32:22-30; Éxodo 24:9-11; 1ª Timoteo 1:17)


 

Introducción

Encontramos poco sobre el tema de la invisibilidad de Dios entre los libros sobre Sus atributos. Algunos podrán razonar que la invisibilidad de Dios es obvia. Debido a que no podemos ver a Dios, ¿porqué intentar probar que Él es invisible? Otros podrán mirar la invisibilidad de Dios como un problema, algo confuso, incluso tal vez como un obstáculo a la fe y a la vida en Dios. Pero no lo es, simplemente. Debiéramos acordarnos de las palabras de Jesús con relación a Su partida de la tierra y por tanto, a Su invisibilidad, mientras comenzamos nuestro estudio:

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy n mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:18-21).

“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; por si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me verán más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Juan 16:7-11).

“Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre” (Juan 16:16).

Podemos suponer erróneamente que Jesús está diciendo a Sus discípulos que ahora lo ven; pero por poco tiempo. Estará invisible durante tres días y después nuevamente estará visible después de Su resurrección. No creo que Él esté diciendo esto. Jesús está diciendo que Sus discípulos en ese momento lo ven físicamente; pero después de Su muerte, entierro, ascensión y la llegada del Espíritu Santo prometido, ellos le “verán” de una forma mucho más clara. Les hablará clara y abiertamente y comprenderán (algo que no fue así durante el tiempo de Sus enseñanzas mientras estuvo en la tierra —ver Mateo 15:17; 16:11; Lucas 2:50; 9:45; Juan 10:6; 20:9). Y mientras Él esté invisible para el mundo después de Su ascensión, Él se mostrará en forma muy evidente a quienes creen en él. Estos sentirán Su presencia con más certeza y Él ya no morará entre ellos sino en ellos. La presencia ‘invisible’ de nuestro Señor es mejor que lo fue Su presencia visible. Tenemos un gran privilegio al conocer a Dios en forma más íntima después de la muerte, resurrección y ascensión de nuestro Señor.

Algunos podrán creer que la Biblia se contradice con relación a la invisibilidad de Dios. Algunos textos expresen claramente que Dios es invisible y que no puede ser visto:

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seño del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:8).

“Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos, Amén” (1ª Timoteo 1:17).

Pero también hay textos en los que los hombres declaran haber visto a Dios:

“Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” (Génesis 32:30).

“Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo” (Éxodo 33:11).

“…y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego” (Números 14:14).

¿Deberían los cristianos bajar las manos con desesperación? Como algunos escépticos dicen, ¿está la Biblia ‘llena de errores e inconsistencias”? Comenzaremos con las aparentes contradicciones. Después consideraremos la invisibilidad de Dios y la encarnación visible del Señor Jesucristo. Finalmente, veremos algunas de las numerosas implicancias de la doctrina de la invisibilidad de Dios.

Considerando las Aparentes Contradicciones

A la luz de lo que nos dicen algunos textos de que Dios es invisible y otros textos que Dios ha sido visto por los hombres, apliquemos a continuación verdades bíblicas para que nos ayuden a resolver estas contradicciones aparentes.

(1) Dios no tiene una forma física.

“…y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oir la voz, ninguna figura visteis” (Deuteronomio 4:12”

“También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto” (Juan 5:37).

Tanto el Antiguo y el Nuevo Testamento, nos indican que Dios no tiene forma; esto es que Dios no tiene un cuerpo físico.

(2) Dios es espíritu.

La razón de esto la explica nuestro Señor en Sus palabras dirigidas a la mujer junto al pozo:

“Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren” (Juan 4:24).

Esta mujer se refirió a la disputa entre los judíos y los samaritanos sobre el lugar donde Dios debía ser adorado. Los judíos adoraban a Dios en Jerusalén y Jesús pudo haberla corregido señalándole esto. Pero no lo hizo. Jesús le informó que debido a Su encarnación, la adoración no sería nunca más lo mismo. Específicamente, la adoración no sería nunca más restringida a un solo lugar. Los hombres adoraban a Dios en Jerusalén porque ese era el lugar que había elegido Dios para morar. Pero cuando Dios se vistió de humanidad en la encarnación (la venida de Cristo a la tierra), Dios quiso morar no sólo entre Su pueblo, sino que en Su pueblo. Cuando Jesús ascendió al cielo y el Espíritu Santo vino a morar dentro de la iglesia, ésta podía ya adorar a Dios en cualquier lugar, porque la presencia de Dios entre los hombres es espiritual y no física. Dios es espíritu, por lo que no está restringido a un lugar y tampoco la adoración está restringida a uno. Dios es invisible porque Él es espíritu y no carne.

(3) Cuando Dios se les aparece a los hombres, se aparece en una gran variedad de ‘formas’.

Podríamos pensar que esta aseveración se contradice con lo que se ha dicho previamente; pero no es así. Dios no tiene una forma física; pero en la Biblia leemos que se les aparece a los hombres en variadas formas. Estas ‘formas’ son tanto vagas como variadas. Cuando Dios se les aparece a los hombres, algunas veces las descripciones de Su apariencia son vagas. En Génesis 32, leemos el acontecimiento de un lucha muy extraña. De la descripción del ‘hombre’ con quien peleó Jacob, no podríamos deducir que era otro hombre:

“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” (Génesis 33:24-30).

¿Qué provocó el cambio en la mente de Jacob para constatar que ese ‘hombre’ no era otro que Dios mismo? No pareciera ser que se tratara de algo inusual en la apariencia de esta persona. Ciertamente, pareciera ser que tampoco se debió al infinito poder de ese varón. La única indicación que nos dice que este ser era Dios, está contenida en las palabras que le dijo a Jacob:

“Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí” (Génesis 33:28-29).

Casi puedo ver las ruedas de la mente de Jacob, comenzando a girar: “¿Cuándo luché con Dios? Y, ¿cómo puede ‘bendecirme’ esta persona; pero no decirme su nombre?” Repentinamente, lo supo. Había estando luchando con Dios. Aquí había algo sobre lo cual podría meditar durante mucho tiempo. ¿Cómo había estando luchando con Dios?

Como estamos estudiando la invisibilidad de Dios, es importante observar que cuando Dios se le apareció a Jacob, de la manera que lo hizo, Su apariencia fue la de un hombre. No se hace mención alguna de vestimentas blancas brillantes o de una luz brillante. No hubiéramos sabido que se trataba de Dios por Su apariencia. Pero por las palabras que Dios dijo, Su identidad se nos hace evidente.

Otras apariencias o manifestaciones de Dios a los hombres son más espectaculares y muestran más Su majestad y Su gloria. Sin embargo, las ‘descripciones’ de Dios cuando apareció, están lejos de lo que se detalla:
“Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno. Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron” (Éxodo 24:9-11).

En realidad este es un incidente inusual escondido en medio del libro de Éxodo. Setenta y cuatro hombres vieron a Dios y comieron una comida festiva en Su presencia. No hay duda que se trata de Dios y que todos estos hombres le vieron de algún modo. Lo maravilloso es que vivieron para contarlo. Pero si alguien debiera describir a Dios sólo basándose en esta descripción, en un encuentro muy inusual con Dios, ¿cuánto sabríamos de Su apariencia? Lo único que nos dice este texto es que cuando vieron a Dios, vieron sus pies (versículo 10). Se nos dice más de lo que estaba debajo de Sus pies que cualquier otra cosa. Ciertamente es una descripción muy vaga. Es posible que Dios haya estado visible; pero ciertamente no completo.

Uno de los principales textos del Antiguo Testamento que describe la apariencia de Dios a los hombres, lo encontramos en los primeros capítulos del libro de Isaías:
“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo;: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dijo: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas” (Isaías 6:1-6).

Con toda seguridad Isaías vio al Dios de Israel y esto tuvo un gran impacto sobre él. Pero, ¿qué sabemos de la apariencia de Dios a partir de este pasaje? ¿Cómo podríamos describir a Dios basados en la descripción que hace de Él Isaías? Isaías mismo habla más de la apariencia de los ángeles que de la apariencia de Dios. Él estaba sentado en un trono y vestía un manto. Los ángeles no proclamaron sobre la apariencia de Dios, sino cómo se veía. Proclamaron el carácter de Dios. Hablaron de Su santidad y de Su gloria. El impacto sobre Isaías fue una toma de conciencia máxima de su propia maldad como un pecador. Esta revelación del carácter de Dios, provocó en Isaías una visión de cuánto había caído de la gloria de Dios. En la medida que Isaías creció en el conocimiento del carácter de Dios, creció en el conocimiento de sí mismo. Lo que Isaías vio de sí mismo, no era lindo.

(4) Sería fatal ver el ‘rostro’ de Dios.

En aquellas instancias en las que se dice que los hombre vieron a Dios, se expresa sorpresa por haber vivido para contarlo. Jacob se maravilló al ver que su vida había sido preservada (Génesis 32:30). Moisés notó que Dios “no extendió Su mano” en contra de los 74 hombres que se dice que habían visto al Dios de Israel (Éxodo 24:10-11). Dios informó a Moisés que él no podría verlo y vivir (Éxodo 33:20). Cuando Gedeón tomó conciencia de haber visto “al ángel de Dios cara a cara” (Jueces 13:21-21), se le aseguró que no moriría (versículo 23). Manoa y su mujer, quienes se convertirían en los padres de Sansón, se asombraron de no haber muerto por haber visto a Dios como “el ángel del Señor” (Jueces 13:21-23). Al parecer Pablo está diciendo que los hombres no pueden ver a Dios y vivir cuando declara que Dios mora en “la luz inaccesible” (1ª Timoteo 6:16). Acercarse a Dios es igual a dibujar cerca de un horno encendido a altas temperaturas. Es peligroso para la salud de quien lo hace (ver también Éxodo 33:2-5).

(5) Existe una diferencia entre ver a Dios’cara a cara’ y ‘ver la cara de Dios’.

La expresión ‘cara a cara’ es en sentido figurado. En las Escrituras está claro que ver a Dios ‘cara a cara’, no es lo mismo que ver el rostro de Dios. Consideremos el ejemplo de Moisés, cuando en la primera parte de Éxodo 33, se dice que él ha hablado con Dios “cara a cara”:
“Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba. Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo” (Éxodo 33:9:11; énfasis del autor).

Lo importante de este texto, no es que Moisés en realidad viera el rostro de Dios, sino que hablaba con Él íntimamente. Esto se aclara notablemente en los versículos que siguen:
“Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro” (Éxodo 33:18-23; énfasis del autor).

Dios le habló a Moisés “cara a cara”; pero no le permitió “ver Su rostro”. Por lo tanto, ver a Dios “cara a cara”, no es lo mismo que ver el rostro de Dios. Hablar “cara a cara”, significa hablar con alguien sobre una base personal e íntima, de la forma en que un amigo le habla a otro amigo. Encontramos algo similar en Números 14:
“Pero Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este a este pueblo con tu poder; y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego” (Números 14:13-14; énfasis del autor).

Dios fue visto “cara a cara” por los israelitas. En el contexto, esto significa que Dios hizo conocer Su presencia a los israelitas, por medio de la nube que les conducía y que llegó a ser una columna de fuego por la noche. No significa que Dios tiene ojos físicos y que los israelitas vieron esos ojos. La presencia de Dios estaba con Su pueblo y Él hizo que esa presencia se conociera. Pero nadie en ninguna parte vio el rostro de Dios, porque Dios no tiene rostro. Dios es Espíritu y no carne. Es invisible a los hombres, porque Él no tiene cuerpo y se hace visible a los hombres por varios medios. Aparece como un hombre, que era el ángel de Jehová. Se hizo conocer a Sí mismo por medio de una nube y bajo varias otras apariencias; pero ninguna de ellas fue una revelación completa. Y no hubo ninguna ocasión en la que los hombres vieron el rostro de Dios.

La Invisibilidad y la Apariencia de Jesucristo

Lo mismo que vemos en el Antiguo Testamento con relación a la invisibilidad de Dios y Su aparición a los hombres, surgen nuevamente en el Nuevo Testamento, con la apariencia de Jesucristo. Jesús es el único que ha visto al Padre y que ahora habla por Él:
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual. Siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:1-3a)
“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución. , ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimiento del Espíritu Santo según su voluntad” (Hebreos 2:1-4).

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha hecho conocer” (Juan 1:18).
“No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre” (Juan 6:46)
“Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre” (Juan 8:38).
Jesús estuvo con el Padre desde el principio (Juan 1:1-2). Sólo Él ha visto verdaderamente al Padre (6:46). Él habló de aquellas cosas que vio cuando estaba con el Padre (8:38). Él es la revelación última y completa a los hombres (Hebreos 1:1-3a). Haríamos bien en atender lo que Él ha hablado y lo que ha sido registrado por aquellos que lo vieron, cuya confiabilidad como testigos fue confirmada por las señales y maravillas que Dios hizo a través de ellos (Hebreos 2:1-4).

Jesús se vistió de carne humana y sin disminuir Su deidad:
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8).

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2:14-15).

Este cuerpo de carne, en el cual fue puesto el Señor con toda Su deidad, no fue hecho tan atractivo para que hombres y mujeres no fueran atraídos hacia Él de una forma carnal, como lo señala Isaías:
“¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos” (Isaías 53:1-2).

Cuando los discípulos finalmente concluyeron que Jesús era en realidad el Mesías prometido por Dios, el Hijo de Dios, Jesús le dijo a Simón Pedro, el interlocutor de los discípulos, que sería bendecido porque no había llegado a esa conclusión a través de “carne y sangre”:
“Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17).

Jesús era reconocido espiritualmente a través de medios espirituales. No era una deducción humana sino una revelación divina que permitió a los discípulos “ver” que Jesús era el Mesías prometido del Antiguo Testamento, a quien los judíos buscaban pero que no veían.
Aún cuando Dios apareció ante los hombre en carne humana, los hombre no lo “veían” y no lo podían “ver” como tal, sin la obra divina en sus corazones:
“Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis” (Juan 6:36).
“…para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él. Con todo eso, aún de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga” (Juan 12:38-42).

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas; Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:44-47).

“Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre” (Juan 6:65).
Para los incrédulos, el ver no era creer. Ellos vieron varias señales y maravillas; pero esto no los convenció de que Jesús era el Mesías. En vez de ello, pedían más y más señales:
“Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. Él respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mateo 12:38-40).

No fue por falta de evidencia que los hombres se negaron a creer en Jesús como el Mesías de Dios. Sus corazones estaban tan endurecidos que incluso negaron la evidencia que era irrefutable (Juan 9:18). Cuando Lázaro resucitó de los muertos, los judíos no podían negarlo y, por lo tanto, quisieron asesinarlo (Juan 11:47-53). El rechazo a la evidencia los hizo aún más culpables:
“Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi padre” (Juan 15:24).

Incluso aquellos que creyeron en Jesús, no vieron toda Su gloria. La gloria estaba velada en Su encarnación (Filipenses 2:6-7). Sólo ocasionalmente hubo rasgos de esta mayor gloria revelada a algunos de Sus seguidores. En la transfiguración, por un momento se reveló algo de esta gloria futura del Señor, ante los ojos de Pedro, Jacobo y Juan:
“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él” (Mateo 17:1-3).

Pero aparentemente, esta gloria es mucho menor que la gran gloria que aún deberá ser revelada a los seguidores de nuestro Señor en el reino de Dios. Jesús, en Su gran oración sacerdotal, oró para que Sus discípulos vieran esta gloria:
“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Juan 17:24).
Debemos tener conciencia que mientras nuestro Señor vino a manifestar la presencia de Dios entre los hombres, Él no ha sido visto completamente. Verlo completamente, contemplar Su ‘rostro’ es algo que todavía estamos buscando:
“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido” (1ª Corintios 13:12).

“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1ª Juan 3:2).
Debemos hacer una observación final con relación a la ‘visibilidad’ de Dios en la persona de Jesucristo. Él fue visible en la carne durante un período de tiempo muy corto. Desde Su resurrección y ascensión, Jesús ya no fue visible para los hombres. Jesús le dijo a Sus discípulos que regresaría al Padre y que esto significaría que ya no le verían más. Sin embargo, esta invisibilidad del Señor Jesús sostenía la promesa de muchos beneficios:
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará s toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo” (Juan 16:7-21).

Los beneficios de la ausencia física de Jesús y de Su llegada y presencia a través del Espíritu Santo (como está descrito en los versículos anteriores), pueden resumirse en las siguientes frases:
(1) La ausencia física de Jesús, origina el envío del Espíritu Santo quien será nuestro Consolador y morará con nosotros para siempre. (14:16).
(2) El mundo no puede ver o conocer al Espíritu Santo; pero nosotros sí. (14:17).
(3) Aunque Jesús habitó entre los hombres durante Su vida terrenal, ahora Él mora dentro de cada creyente por medio del Espíritu Santo. (14:17).
(4) El Espíritu Santo traerá consigo una intimidad con Dios aún más grande de lo que jamás ha experimentado el hombre. (14:20).
(5) El Espíritu Santo es “el Espíritu de verdad”. (14:17). Él no sólo convocará la presencia de Cristo en los santos y revelará a Su iglesia todo lo que necesitamos saber de Dios (16:12-15). Él convencerá a los pecadores de las verdades que son esenciales para su salvación. (16:8-11).
Aún cuando el mundo ya no ‘verá’ más a Jesús en Su cuerpo físico, Él será ‘visto’ por Sus santos. Este ‘ver’, no es físico ni ‘verlo’ literalmente. ‘Vemos’ a Jesús por fe, estando seguros que Él está con nosotros y en nosotros (14:19; 16:16)

Conclusión

El Dios que es Espíritu y que, por lo tanto, es invisible, ha querido por gracia manifestarse a los hombres en varias formas a través de la historia. Finalmente, Dios se reveló completamente en Jesucristo (Hebreos 1:1-3a; 2:1-4). Adoramos a un Dios que no podemos ver, a un Dios que es invisible. Esta verdad pareciera ser como un ’mosquito’ teológico; una verdad eclipsada por muchos más ‘camellos’ teológicos prácticos. Pero la doctrina de la invisibilidad de Dios es una verdad con muchas implicaciones y aplicaciones muy significativas. Al concluir, me gustaría señalar algunas ramificaciones prácticas de la invisibilidad de Dios.
(1) La invisibilidad de Dios está unida en forma inseparable a nuestra fe, a nuestra esperanza y a nuestro amor. La fe, la esperanza y el amor, son tres temas fundamentales de la Biblia. Pablo habla de ellos en 1ª Corintios 13:13. Observen cómo los escritores del Nuevo Testamento unen cada uno de estos tres elementos importantes de nuestra fe y de nuestra vida cristiana a la invisibilidad de Dios.
“Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. (Hebreos 11:1-3).

“Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardemos” (Romanos 8:24-25).
“… a quien amáis sin haber visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1ª Pedro 1:8).

(2) La invisibilidad de Dios, uno de los atributos de Dios, es un atributo fundamental de muchas de las bendiciones que tenemos como cristianos. Por cuanto ya hemos desglosado esta verdad en el mensaje, ciertamente parece reiterativo. La invisibilidad de Dios no es una obligación que debiéramos buscar para negar o superar. En palabras de Jesús: “Os conviene que yo me vaya…” (Juan 16:7). Él no está menos presente entre nosotros por el hecho que se haya ido y que sea físicamente visible. Está más presente a través de Su Espíritu, a quien Él nos envió. El Espíritu Santo convoca la presencia de Cristo. El Espíritu Santo mora en el individuo y por tanto, en la iglesia. El Espíritu Santo inspiró a los apóstoles para recordar y después registrar las palabras y enseñanzas de nuestro Señor. El Espíritu Santo regenera y convierte a los no creyentes e ilumina y le da poder a los creyentes. Por Su invisibilidad, no somos espiritualmente más pobres, sino más ricos debido a Su invisibilidad.
(3) La invisibilidad de Dios, también puede ser un problema para los santos. Desafortunadamente, los cristianos no siempre aceptan los beneficios que tenemos por la presencia invisible de la presencia con nosotros de nuestro Señor a través del Espíritu Santo. Existen ocasiones en que queremos tener la seguridad de que Él está con nosotros. Cuando perdemos la visión (disculpen el juego de palabras) de los beneficios de la invisibilidad de Dios, comenzamos a buscarle en medios visibles. Podemos vernos inclinados a ‘mirar las cosas exteriormente’ (2ª Corintios 10:7), más que enfocarnos en los cosas que no se ven, las cosas invisibles que son eternas:
“Por tanto no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2ª Corintios 4:16-18).
Peor aún, es posible que nos veamos tentados a probar a Dios, demandando que Él pruebe Su presencia ejecutando algún milagro visible, como lo hicieron los israelitas en el desierto (Éxodo 8:1-7; Números 14:1-25). Esto es exactamente el llamado que hiciera Moisés hiciera a los israelitas en el sentido que no lo hicieran (Deuteronomio 6:16). Esto es también lo que Satanás trató de hacer al tentar a nuestro Señor (Mateo 4:5-7). Y es lo que Pablo solicitó a los cristianos no hacer (1ª Corintios 10:9).
(4) La invisibilidad de Dios nos indica que miremos las cosas que son invisibles y no las que lo son. Tengo amigos que son ciegos. Debido a su ceguera no pueden confiar en la visión; en vez de ello, deben confiar más en los otros sentidos. La invisibilidad de Dios (lo que causa nuestro andar espiritual y nuestros conflictos), significa que debemos confiar más en nuestros sentidos que en nuestra visión física. En palabras de Pablo, debemos “caminar por fe y no por vista” (2ª Corintios 5:7). El escritor a los Hebreos señala la relación entre la fe y lo que no se ve:
“Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. (Hebreos 11:1-3).
“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7)
“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (Hebreos 11:13).
¿En qué, entonces, basamos nuestra fe si no es por vista? Basamos nuestra fe en la Palabra de Dios. Esta es la forma que siempre se pensó que fuera. Es a la Palabra de Dios, que Adán y Eva decidieron desobedecer. Confiaron en una serpiente más que en Dios, y comieron el fruto prohibido porque parecía ser bueno. Como resultado, sus ojos fueron abiertos; pero lo que ‘vieron’, no fue bueno (Génesis 3:1-7).
Las espectaculares evidencias visibles de la presencia de Dios en el Monte Sinaí, no fueron una revelación de la forma de Dos. Los israelitas deseaban ‘ver’ a su Dios; por eso hicieron una imagen dorada que representaba a Dios en la forma de un becerro de oro. Dios, sin embargo, quería representarse a Sí mismo a través de Su Palabra. Fue la Palabra de Dios la que se grabó en piedra y no Su imagen física. Fue la posesión de la Palabra de Dios que distinguió a los israelitas por sobre todas las naciones y Dios confirmó Su Palabra con las obras poderosas que Él ejecutó en la visión de ellos (Deuteronomio 4:1-8). Las cosas de las cuales fueron testigo los israelitas en el Monte Sinaí, fueron hechas para que el pueblo pudiera creer y obedecer la Palabra de Dios (Deuteronomio 4:9-18). Dios castigó a los israelitas por haber desobedecido a Su Palabra, a pesar de las evidencias visibles de Su presencia y del poder y de la verdad de Su Palabra (Números 14:22).
Aunque muy interesante, no fue sólo la revelación de Dios que demostró Su poder y Su presencia. No fue sólo que la gloria de Dios se acercara lo suficiente como para que muriera el que se acercara demasiado. También fue el oir la Palabra de Dios. Dios se manifestó a Sí mismo a través de Su Palabra y los israelitas temieron de Su Palabra —e hicieron bien de acuerdo a las palabras de Dios:
“…conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oir la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho” (Deuteronomio 18:16-17).
En el contexto de estos dos versículos, Dios está advirtiendo a Su pueblo acerca del peligro de falsos profetas y también está prometiendo la venida de alguien quien, al igual que Moisés, revelará la Palabra de Dios a los hombres. Esta persona no es otra que nuestro Señor Jesucristo. Él es “la Palabra (Verbo)” (Juan 1:1-2), la revelación completa y final a los hombres a quién deberíamos prestar atención (Hebreos 1:1-3a; 2:1-4). Cuando los tres discípulos, Pedro, Jacobo y Juan vieron una demostración de la gloria de nuestro Señor en la transfiguración, fue por un propósito; un propósito que Dios les indicó claramente:
“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, otra para Elías: Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” (Mateo 17:1-5; énfasis del autor).
La gloria de Dios fue revelada en el Monte Sinaí para que los israelitas tomaran en serio la Palabra de Dios. La gloria de nuestro Señor, le fue revelada a Pedro, Jacobo y Juan, para que tomaran en serio las palabras de Jesús. Y así lo hicieron:
“Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en él tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de las Escrituras es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2ª Pedro 1:16-21).
Cuando el Señor Jesús se acercó al tiempo de Su muerte, resurrección y ascensión, comenzó a hablarle en forma más abierta a Sus discípulos acerca de aquellas cosas que serían cruciales para ellos en los días de Su ausencia e invisibilidad. Esto lo vemos especialmente en el Sermón del Aposento Alto y en la oración sacerdotal de nuestro Señor en Juan 14-17. El Señor Jesús habla constantemente de Su Palabra y de Su Espíritu Santo. A través de estas cosas, nuestro Señor morará en Sus santos. Y ellos morarán en Él en la manera que moren en Su Palabra. Dios se ha revelado a Sí mismo en Su Palabra inspirada e infalible. Aquí está la base de nuestra fe. Aquí están los medios mediante los cuales los hombre serán salvos. Aquí están los medios mediante los cuales los creyentes crecerán. Aquí están los estándares de nuestra conducta y la luz que guiará nuestros pasos. Por medio de Su Palabra y a través de Su Espíritu, Dios está presente y es conocible en este mundo en donde los hombres no le ven.
Es la Palabra de Dios que nos hace ver no las cosas que se ven, sino aquellas que no lo son (2ª Corintios 17-18). Cuando ejecutamos actos de servicio y de adoración, no debemos hacerlo por los hombres, no debemos hacerlo para buscar su aprobación o sus aplausos; más bien debemos hacerlo para servirle a Él, el invisible.:
“Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquenas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:2-6).
El Dios invisible, el Dios “que está en secreto”, nos insta a ejecutar nuestras acciones de justicia en una forma consecuente con Su invisibilidad. Para servir a Dios, no debemos pretender hacerlo desde una plataforma pública, sino actuar en cuanto a nuestro adoración y servicio, lo más secretamente posible, sabiendo que Dios que está “en secreto”, ve lo que estamos haciendo y nos recompensará en Su tiempo.
Nuestras acciones espirituales involucran mucho más que lo que se ve (Efesios 6:10-12). De igual manera, la provisión de Dios para nuestra protección también es invisible, a no ser que nuestros ojos sean milagrosamente abiertos para ver lo invisible:
“Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento. Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí. Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar que el varón de Dios había dicho; y así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. Y el corazón del rey de Siria, se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta. Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: He aquí que él está e Dotán. Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad. Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. Y luego que los sirios descendieron a él, oró Eliseo a Jehová, y dijo: Te ruego que hieras con ceguera a esta gente. Y los hirió con ceguera, conforme a la petición de Eliseo. Después les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme, y yo os guiaré al hombre que buscáis. Y los guió a Samaria. Y cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Jehová, abre los ojos de éstos, para que vean. Y Jehová abrió sus ojos, y miraron, y se hallaban en medio de Samaria. Cuando el rey de Israel los hubo visto, dijo a Eliseo: ¿Los mataré, padre mío? Él le respondió: No los mates. ¿Matarías tú a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y vuelvan a sus señores. Entonces se les preparó una gran comida; y cuando habían comido y bebido, los envió, y ellos se volvieron a su señor. Y nunca más vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel” (2 Reyes 6:8-23).
Nuestra adoración debe considerar los ángeles invisibles que están presentes, observando aprendiendo (1ª Corintios 11:10). A las mujeres se les advierte de no poner tanto énfasis en su apariencia externa; más bien deben dar prioridad a su ser interno escondido:
“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos” (1ª Pedro 3:1-5).
Lo que no se ve, juega una parte muy importante en la vida del cristiano, cuyo Dios no puede ser visto por ojo humano, sino con los ojos de la fe.
(5) La invisibilidad de Dios se hace visible a través de Su iglesia y de Sus santos. ¿Cómo se manifiesta Dios a aquellos que no creen? En Romanos 1, Pablo nos dice que Dios se revela a través de Su creación:
“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).
Dios también se hace visible a los hombres a través de la iglesia, el cuerpo de Cristo. Lo que Dios comenzó a hacer y a enseñar por medio de Su Hijo, continúa haciéndolo y enseñándolo a través de Su iglesia (Hechos 1:1ss.). La iglesia es Su cuerpo y Su medio para trabajar y llevar testigos a los hombres en este mundo:
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1ª Pedro 2:9).
Es nuestro llamado y nuestro privilegio manifestar las excelencias de Dios a este mundo perdido y moribundo.
(6) La invisibilidad de Dios es una de las barreras insuperables entre el no creyente y la fe en Dios. Muchos suponen que ver es creer. Ellos, al igual que Tomás el incrédulo, se niegan a creer en lo que no ven (ver Juan 20:25). El hecho es que ver nunca es una base suficiente para la fe, pues la fe tiene sus raíces en una convicción relacionada con lo que no se ve (Hebreos 11:1-2). Los judíos vieron a Jesús quien manifestó a Dios a los hombres —Dios encarnado. Entre más señales veían, más pedían (Mateo 12:38-45). Sólo cuando Dios abre los ojos espirituales de los no creyentes, ellos serán capaces de ‘ver’ al que es invisible.
Mientras consideraba el tema de la invisibilidad de Dios y sus implicaciones para los perdidos, mi mente se volvió al encuentro de Jesús con Nicodemo, en Juan 3:
“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:1-15; énfasis del autor).
Como judío, Nicodemo era un hombre cuya vida obró en base de lo que veía. El judaísmo estaba obsesionada con los rituales externos y visibles de la justicia. No le dio la importancia debida a los asuntos del corazón, a lo que no se veía (ver Lucas 16:15). En base a las señales y maravillas de Jesús, Nicodemo tuvo que admitir que Jesús estaba muy cerca de Dios. Pero Jesús presionó a este maestro de los judíos a ir más allá de lo visible —a lo invisible. La salvación no se trata de lo que se ve, sino de lo que no se ve. La concepción de un niño no se ve; pero con el tiempo los resultados de ese acto se hacen evidentes con el nacimiento del niño. Lo mismo sucede con la salvación. La salvación no es el resultado del esfuerzo del hombre; sino el resultado de la obra invisible de Dios (ver Juan 1:12-13).

Jesús relacionó esta obra de Dios milagrosa; pero invisible a los efectos del viento. Nadie nunca, ha visto al viento; pero asimismo, nadie cuestiona su existencia. Sabemos que el viento está presente porque podemos ver sus efectos. Lo mismo sucede con el Espíritu Santo. No podemos ver al Espíritu Santo; pero podemos ver las evidencias de Su obra en la vida de los hombres, hombres como Pedro y Pablo y —si ustedes han nacido de nuevo como hijos de Dios— como usted. Este maestro de las Escrituras debería haber sabido de sus estudios sobre ellas, que las obras externas de los hombres no les salvan, sino la renovación interna del Espíritu Santo, una obra invisible, cuyos efectos pronto se harán evidentes.
Es posible que estemos pensando que es prominente maestro de Israel, debiera saber más; pero antes que nos pongamos demasiado exigentes, consideremos este asunto a luz de nuestro propio pensamiento y práctica. ¿Somos culpables de implicar (si no establecer) que la gente se salva por llenar un formulario, alzar sus manos, ir al frente o por ser bautizados? Seamos muy claros que la obra de la salvación es la ora invisible del Dios invisible, cuyos efectos son visibles.

Con frecuencia oigo hablar a los cristianos en el sentido que si sus amigos y familiares no creyentes creerían si sólo Dios se les revelara de alguna forma espectacular. Simplemente, esto no es así. ¿Cuánto más habría hecho el Señor Jesús para probar que Él era el Mesías, el Hijo de Dios? Como Jesús lo dijo, sólo aquellos a quienes el Señor atrae hacia Sí, creerán. Para aquellos de nosotros que tienen una confianza indebida en nuestras habilidades apologéticas, en nuestra habilidad de convencer a hombres y mujeres fieles, les recordaría que es la Palabra de Dios y es el Espíritu de Dios que convence y convierte a los hombres. No nos engañemos a nosotros mismos pensando en que si habláramos claramente del evangelio o que si forzáramos más a los hombres, ellos creerían. Esto es signo de ignorar la doctrina de la depravación de los hombres, la invisibilidad de Dios y de la inhabilidad de todos para ‘ver’ a Dios separado del alumbramiento divino.
Como cristianos, es nuestra responsabilidad hablar y ver es la obra de Dios:
“Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santo, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole delos muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas ajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena todo” (Efesios 1:15-23).

Que Dios abra nuestros ojos espirituales para ver las cosas maravillosas que Él tiene para nosotros:
“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios” (1ª Corintios 2:6-10).